Nico Bastida, arrancó a los 15 años con la batería que su viejo tenía en el altillo de su abuela. En ese entonces le gustaba mucho Cerati, a quién tomó como referencia. A los 17 se definió por la guitarra como su instrumento fuerte. Solo un año después empezó a componer sus propias canciones, rompió el hielo con “Soledad” que hoy se puede escuchar en DUAL, su primer EP. Luego de varios intentos fallidos por formar una banda, se presentó como solista. Finalmente, logró conformar un equipo y actualmente lo acompañan: Carlos Cattaneo en teclados, guitarra y coros, Maira Gardella en bajo y “Joky“ Satragni en batería; junto a ellos es que aspira darle más entidad de banda al proyecto.

Por Lucila Defferrari

En una charla muy contundente, Nico habló sobre su carrera, su presente, lo que se viene y anticipó “fiesta, barra y rock” para el 13 de mayo en el Club Cultura (61 entre 23 y 24) de la ciudad de de las diagonales.

 

¿Cómo es formar una banda?

Es como si tuvieras una novia pero multiplicada por la cantidad de integrantes. Pasa como en cualquier grupo humano, con el tiempo se van limando las asperezas. Después de las dos bandas en las que participé no volví a tener más esa dinámica de grupo. En el 2008 hubo un intento por armar una y tocar mis temas, pero no salió. A raíz de eso, fue que decidí salir solo y empezar a buscar gente que me hiciera el aguante. Pero los músicos que conseguía lo hacían solo por un tiempo. Hasta que finalmente logramos consolidarnos con los integrantes que están hoy.

¿Cómo fue la experiencia de grabar DUAL?

En el 2012 fuimos a un estudio muy bueno de Villa Elisa y nos pasaron un presupuesto altísimo. Por eso intentamos grabarlo nosotros en el verano del 2013, pero como se nos complicó, volvimos a insistir y nos armaron un plan más ajustado. Así que lo arrancamos en septiembre de ese año. Estuvo muy bueno y aprendí un montón de aspectos técnicos. Después, el disco se masterizó en un estudio de capital con Eduardo Bergallo y una vez listo hubo que salir a defenderlo.

¿Cómo es autogestionarse?

Hay cosas buenas y malas. Hay una que es buena y mala a la vez: todos los días te levantas y elegís seguir trabajando de esa manera. Es una prueba que a veces se complica y aparecen algunas dificultades. Pero también, te das cuenta qué es lo que te gusta hacer. Además hay distintos grados de independencia, depende el flujo de laburo y guita que haya. Pienso que si tuviéramos una locomotora andando, una buena dinámica de trabajo y gente que puede llegar a formar un buen equipo profesional, jamás elegiría una empresa para trabajar- a excepción de la distribución-. Los contratos son malos, hoy el negocio está en el vivo y las empresas te roban el derecho de autor. Por eso siempre es intentar encontrar la medida justa para ver qué te conviene sin entregarle el alma al diablo.

¿Cómo ves los espacios que hay para tocar en La Plata?

La Plata es una ciudad seudo: no es ni ciudad ni pueblo. Acá todo es seudo y en el rock pasa lo mismo. El mercado está apuntado a esa cosita chiquita. Para el under hay lugares para tocar como “Guajira”, “El Rey Lagarto”, “Pura Vida”. Pero falta qué pasa después de eso. Hay bandas locales que son grosas, que no son legendarias, pero que llevan gente y siguen eligiendo el lugar chico. Y si tocan en lugares grandes, el proyecto pierde solidez. Espacios faltan, por eso estaría bueno que haya más participación del Estado. En las pocas cosas que organizan, buscan bandas que lleven gente para que el evento sea un éxito, pero eso de cultura no tiene nada. Y en los espacios que hay, el dueño del bar también tiene que ganar y es injusto exigirles que pongan todo. Por eso estaría bueno que ese cupo lo cubra el Estado.

¿Cómo es tocar en vivo?

Es lo que más disfruto. Ahora particularmente estoy teniendo un nivel de conexión que hacía tiempo no tenía. Me pasó cuando recién empecé a tocar, en el medio no y ahora estoy saliendo del no al sí. Eso pasa porque te empiezan a bombardear un montón de cosas: la presión del disco, componer y hacer temas. También por lo que te vende hoy la red social, con esa idea de que hay que generar contenido constantemente. Para mí en realidad hay que tener algo para contar, porque sino, no se puede generar nada. Todo eso me venía mambeando. Ahora estoy tocando otra vez para divertirme siempre de la manera más profesional posible.

¿Cómo te recordas cuando arrancaste y cómo te ves hoy?

Cuando arranqué era un juego y eso estaba zarpado. Éramos tres, nos juntábamos en casa todos los días a tocar ocho horas sólo dos temas. Nos filmábamos durante los ensayos y todo era un show, pero siempre con el objetivo de hacer algo copado y serio. En el medio pasaron cosas que me hicieron desviar de eso y ahora estoy tratando de volver a la esencia de divertirme y jugar. Siempre con la seriedad que amerita, con la búsqueda de la evolución constante pero sin dejar de lado que hay que pasarla bien.

¿Qué proyectos se vienen?

El plan que se viene es hacer un EP. Tengo cinco temas armados que quiero que grabemos y la idea es empezar en mayo. También, quiero darle más entidad de banda al proyecto y que no sea solo “Nico Bastida”. Porque es la primera vez desde que salió el disco que pudimos armar la banda. Y como otra meta, estaría bueno tratar de mover un flujo de público mayor. Quiero que crezca para poder ofrecer cosas mejores.