La noche del pasado jueves 14 de abril, partimos hacia Guajira (calle 49 e/ 4 y 5) donde conectamos las mismas energías entre todos los presentes, energías positivas con música, baile, birras y amistad. Era una noche de luna creciente y un clima super templado y agradable, se presentaba Camarones del Aljibe, una banda de origen galáctico.

La integran Lea Camarón (voz y guitarra) Eze Castro (Guitarra y coros) Gera Marcchionda (Percusión y coros) Fede Risso (Bajo y coros) Andy Vago (Batería) y Esteban Lemos (Vientos, cuerdas y coros). Nos invitaron a recorrer su disco llamado “Sin Tiempo” y nos anticiparon algo de lo que se viene en su próximo disco llamado “La Semilla”. El evento también tenia una vibra especial al ser organizado por una amiga, Meme, con toda la banda de la rockola, alto despliegue del equipo.

Una noche hermosa. A través de sus canciones nos conectamos con las estrellas que relatan en ellas, nos llenamos de la luna y con un suspiro de una le preguntamos a Lea, ¿Por qué “Camarones del Aljibe”?

“Ya habíamos tocado en algunos lugares y teníamos la necesidad de encontrar un nombre, algo que nos identifique. Empezamos a unir palabras que nos gustaban, que significaban algo para nosotros.

La explicación es un poco porque estuve dos meses viviendo en una casa en Ibiza, que no había agua ni electricidad sino que había un aljibe. Era una casa grande, vivíamos varios músicos, bailarinas, payasos…El aljibe se convertía en un lugar sagrado. sacar agua para cocinar, sacar agua para ir al baño, para lavarse los dientes, para hacer mate. Para todo había que ir al aljibe, era sumamente importante y era una bendición, nos estaba regalando un bien tan importante que era en agua.

Y camarones también viene de España, de la música “camaron de la isla”, que me gustaba mucho y a Eze también. Primero nos llamamos “Camarones del Aljibe sin tiempo”, pero era muy largo. Así que lo acortamos y le pusimos “Sin Tiempo” a nuestro primer disco. Primer y único disco por ahora.”

¿Por ahora? Si hace un instante escuchamos unos  temas nuevos que al parecer van incorporar en un nuevo disco, contanos algo de eso, ¿qué nuevos proyectos se vienen?

“Si todo sale muy bien, a fin de mes o a principios de mayo sacamos este nuevo disco que se llama “La semilla”, es un disco que tiene mucho trabajo y corazón. Tiene trece canciones que me encantan y hablan de todo. Siento que es como una maduración del trabajo que hicimos en “Sin Tiempo”.  Este disco es un poco más tierra y es un poco más fuego también.

Como si “Sin tiempo” fuera la energía de un niño y “La semilla” es la energía de un adolescente, que sigue preguntándose cosas de la vida, pero algunas cosas ya está entendiendo. Aparecen nuevos colores, tiene mucha fuerza y lo estamos trabajando con un productor que se llama Luis Volcoff, que es un genio. Aprendiendo muchas cosas también con él. Super ansiosos.”

Ya íbamos entrando en un clima de confianza y luego de algunas miradas y palabras, nos preguntamos cómo arrancó todo, como arrancó el universo de Camarones. Esa consigna era un poco difícil de resolver en el momento, pero si pudimos averiguar cómo empezaron. Hablaban de comienzos con viajes, ¿qué fue lo que encontraste en esos esos viajes que te relacionaron con la música?

“Cuando terminé el secundario empecé a descubrir una luz interior muy linda, pero veía mucha oscuridad alrededor. Tampoco conocía nada del mundo. Conocía a mis amigos, la plaza, el barrio, mi vieja, mi familia, el colegio, el trabajo…Me parecía todo muy gris, aburrido. La sociedad estaba muy desviada de lo que yo creía importante en ese momento y toda la corriente me llevaba a un futuro que ni siquiera sabía si existía o si iba a existir.

En esa confusión extraña necesité alejarme y comprobar si era así el mundo, junté plata, me compré una guitarra, llegué a mi casa y le dije a mi vieja: “Má, me voy”, un poco escandalizada, finalmente me entendió. Junto a mi viejo siempre me bancaron en todo. Me fui a Retiro, salía un tren a Tucumán, me tomé el tren y ahí empecé el viaje que no sabía ni a donde ni cuando terminaba, ni nada. En ese viaje estaba buscando otras realidades, qué pasaba afuera y qué me pasaba a mi, quería conocerme estando lejos de mi círculo cotidiano que me había visto crecer.”

Lea nos contó su historia, así como muchos de nosotros soñamos con algún viaje que nos despierte, él nos iba relatando la travesía que arrancó sin un objetivo claro, pero sí una necesaria búsqueda de sí mismo.

“A todo esto yo ha había escrito algunas canciones- y siempre me gustaba tocar como desahogo. En ese viaje me pasó que estuve tocando mucho, se me empezaron a abrir muchas puertas, conocí mucha gente. Agarraba la guitarra, tocaba algunos acordes y contaba las cosas que me pasaban.

Me llevé muy poca plata, 400pe. Enseguida se me acabó. Pero mágicamente siempre hacía la plata que necesitaba tocando mi música. Obviamente pasé unas noches raras también: de dormir en la terminal, en una plaza.

Pero siempre aparecía algo: tocaba en un lugar, en un barcito, pasaba la gorra, luego caí en un hostel re buena onda, me invitaron a dormir y comer gratis si tocaba a la noche.”

Así siguió, buscando espacios donde cantar sus canciones, algunos espacios le ofrecían un dinero para quedarse, que vino bien para pasar los días, pero luego quiso continuar. Conocer nuevas historias y encontrarse en el camino con nuevos viajeros. Siguió por córdoba, tucumán y el norte argentino. Cruzó la frontera para Bolivia para luego volver para Uruguay y a la Capital Federal.

“Cuando volví a Buenos Aires estuve quince días, grabé un disco muy simple de mi guitarra y yo, también algunos coros míos. Grabando el disco lo conocí a Eze, que había estudiado producción musical y estaba en la búsqueda de armar un proyecto, nos copamos mucho los dos, nos unimos en la energía.

Luego seguí camino a España, donde me esperaba un montón de gente amiga del viaje que me habían conseguido un lugar para parar y también trabajo tocando en una obra de teatro unas canciones mías. En ese recorrido fueron madurando algunas canciones que tenía, naciendo otras y fui tomando la confianza necesaria.

Pensé: Loco, hay mil maneras de vivir, quiero confiar en esto y quiero que todo el mundo lo vea. Como una actitud de niño super feliz que quiere mostrárselo a todos. Bueno, así nacieron los Camarones. Volví, me junté con Eze que ya me estaba esperando con otro amigo, Nico; ya se habían puesto a ensayar, me estaban esperando y ahí nacimos.”

Lea camarón, voz y guitarra.

Lea camarón, voz y guitarra.

 

Mientras conversábamos, ya empezaba de a poco a sonar Destelados, una nueva banda que comenzaba esta noche su primera presentación. Recordábamos la bella noche que nos rodeaba, algunas estrellas lograban superar la contaminación de la gran ciudad, seguimos indagando:  hay muchas canciones que hablan de la materia, del universo, del cosmos… ¿de donde viene todo eso?

“En los viajes empecé a investigar adentro mío y descubrí un mundo infinito que me llevó a entender y a preguntarme cosas del exterior cercano y lejano.

Entender cómo el ciclo de la luna nos afecta emocionalmente, como los planetas también, según qué energía está cerca. Es creer o reventar. Un poco lo creo y un poco, tampoco me quiero fijar tanto en eso, pero a la vez eso me pasa mucho: que si la luna está llena, todo es más intenso para mi. Cuando la luna está creciendo tengo una energía para ir adelante terrible. Cuando la luna está menguando me siento más cansado, con ganas de frenar. Me doy cuenta que la luna afecta mucho en lo que me pasa y lo que vivo.

La luna es una de las cosas que más me llama la atención. Lo que está afuera afecta completamente lo de adentro. Un poco con nuestro disco “Sin Tiempo” y con el que vamos a sacar, hablamos de eso. “La semilla” es un poco más tierra, un poco más fuego. Con el primero yo estaba en un momento muy volador, venía de un montón de viajes, estaba muy lejos de la ciudad, por eso hay mucho aire, mucho cosmos, mucho concepto abstracto.”

Y en ese aprendizaje, en esa investigación, también seguro van encontrando desafíos, y obstáculos, ¿cuáles son las dificultades que fueron encontrando, a nivel personal y como banda?

“Cada día es un desafío. Haciendo el disco buscando ser bien reales. Es como una foto, si una cámara te está apuntando, dejas de respirar y buscas tu mejor perfil y de golpe te miras y decis: Esa cara es la mía? Con un disco es lo mismo, tenes muchas posibilidades. El desafío para mi (y lo que estamos buscando) es poder ser  lo más reales posibles.”

Y para el final, dejamos lo mejor. Cuando inicialmente pensamos esta conversación con Lea, fue gracias a la movida de “El Bosque Llama”, un proyecto llevado a cabo por artistas de distintas ramas  para la causa de concientizar las problemáticas del medio ambiente, la quema de bosques nativos en la protagonia argentina. Empezando entonces, ¿Por qué la quema de bosques y no otro tema?

“Hay un montón de problemáticas muy graves a mi entender. No quiero juzgar que una cosa es grave y otra no. Me tocó vivir muy de cerca los incendios que ocurrieron ahí en el sur.

El verano pasado estuve viviendo en la casa de una familia muy amiga (Rocío Luca Chiappe), que están allá hace un montón y construyeron en un bosque hermoso un mágico hogar, divino. Con mucho corazón, con mucho arte,  con mucho respeto a la naturaleza. Están hace mucho tiempo cuidando el bosque y trabajando allí, cerca el lago Epuyén (Bolsón).”

Para poner un poco en contexto el tema, durante el verano anterior, de inicios de 2015, ocurrieron incendios muy fuertes en la zona del sur del Bolsón, considerados por gran parte de la comunidad local como intencionales y arrasaron con muchísimas hectáreas de bosques nativos. Esa intención era económica, de aprovechar los terrenos para edificar y construir complejos turísticos. Lea seguía contándonos:

“Los incendios estaban pasando muy cerca. El bosque tenía una energía muy rara, el cielo estaba raro. Te levantabas y estaba todo gris, el humo llegaba a tu propio oxígeno. Era un  paraíso que estaba teñido de una energía muy densa, muy exaltada.

Con Ro siempre subíamos a una roca que está cerca de la casa donde se ve todo el bosque, un valle y las montañas de fondo. Siempre íbamos ahí a tocar un rato. Un dia subimos y ya se dejaron de ver las montañas, el humo estaba cada vez más cerca,ya no se veía más nada. Se dejó de ver el paisaje. Eso me tocó un montón.

El papa de Ro es ambientalista, además de fotógrafo y escritor, es una persona muy sabia a la que admiro y respeto mucho. Él me contó un montón de cosas del bosque y de los humanos, de cómo a veces somos tan poco conscientes de ciertas cosas, a niveles extremos de inconsciencia.”

¿cómo fuiste canalizando toda esta energía? Nos imaginamos que vivir esto en carne propia debe haber sido bastante movilizador..

“Sentí una impotencia tan grande y tan fuerte que me fui un tiempo lejos, me puse a escribir y salió una canción. Traté desde el arte buscar una expansión de esta problemática. Deseo que los seres humanos podamos ser más conscientes.

Una canción de un amigo dice que “es ignorante el que piensa que le saca un pasto a un jardín y el jardín no siente nada”. Todo está vivo, nosotros estamos vivos y todo es parte de nosotros. Haciendole daño a algo nos lo hacemos a nosotros también. Y tanto en nuestra realidad más cercana a veces con cosas chiquitas causamos desastres. Hay gente que tiene mucho poder y sus decisiones afectan a mucha gente, con sus equivocaciones y errores afecta a mucha más.

Con Rocío en el sur juntamos fuerzas y también se sumó Maia Loi, una amiga que trabaja hace mucho tiempo en centros culturales y en movidas artísticas. Nos juntamos los 3 y empezamos a cranear ahi como hacer. Enseguida se empezó a acercar muchísima gente, si empiezo a nombrarlos me llevaria muchisimo tiempo.

El impulso de hacer “El Bosque Llama” no fue pensado, fue una necesidad, necesitaba expresarme porque lo viví muy cerca. Trato de trabajar en mi mundo cercano y en lo que me llega, en mi familia, en mis amigos y en los problemas que me llegan cerca. A todos los que conocía les dije, ‘chicos estamos haciendo esto. Se suben a este barco?’ En El Universal hicimos algunas movidas y otra en Beat Flow.”

¿Y cómo fue la organización del video musical con el plan de la mariposa y otras bandas y artistas más?

Fue muy lindo, dormimos muy poco y trabajamos mucho. Los chicos del plan son amigos de hace muchos años. Los conozco a través de una novia por el 2012. Me tocó ir a su casa sin conocer a la banda: Fui a un recital de ellos y la movida estaba divina, ellos entregados, hermosos todos. Los quiero mucho son unas personas que admiro mucho, tienen un talento increíble y un corazón muy grande.
Apenas les conte esto del bosque, enseguida estaban totalmente disponibles para hacer lo que sea. También se acercaron los amigos de nokreo experimento, otra banda que admiro muchísimo. Se coparon con todo su arte.

También lo convoque a Hernán Risso, un gran amigo y músico, tiene muy lindas canciones. Su banda se llama siete octavos 7/8 y es el hermano de fede, el bajista de los camarones.

Esperamos volver a encontrarlos, volver a bailar al ritmo de sus energías poderosas y poder compartirlo con todos. Una gran fiesta.

Como ellos mismos dicen: Sorpresas te da la vida..,  la nuestra fue conocer a esta gran banda!

 


Por Paula Pallavicini y Tomás Barbieri

Fotos: La Rockola Viajes