Drass no quiere decir nada en particular. Decidimos inventar un nombre que no signifique otra cosa que exista en la realidad”. Este trío de rock-pop alternativo, lo conforma Carolina Abbamonte en batería y coros, Diego Troiano en bajo y coros, y Julián Mino en guitarra y voz. Nacen en Ciudadela en el 2011, nos cuentan: “ese año nos veíamos desnudos y ahora nos vemos en pantalones cortos. Ya veremos cuando viene la remera”.

No pueden dejar de escuchar algunas bandas clásicas como The Beatles, Pink Floyd, Stone Temple Pilots, Radiohead, Spinetta y Cerati. Influenciados por ellas de todas las formas posibles, como en la lírica y las armonías, crean sus canciones. Ellos mismos se definen como “un trío con sólidas bases, melodioso y en búsqueda constante de armonía”. Y ven que su público y seguidores van llegando a medida que producen y van mostrando eso que hacen.

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Autogestionados, produjeron su primer disco llamado Drass, el cual fue un trabajo muy arduo en general, “desde la comunicación entre nosotros; ya que no nos conocíamos en profundidad, hasta lo estrictamente musical y técnico. Lo produjimos, grabamos y mezclamos en nuestro estudio, y luego lo mandamos a masterizar”.

Creen que laburar sin una compañía tiene los beneficios de la libertad, la prueba y el error. Y que justamente de eso se aprende mucho. Pero también reconocen como contras que “las puertas se abren como en cámara lenta”. A la hora de compartir sus canciones, prefieren tocar en cualquier espacio donde haya buena organización, buen sistema de sonido y “sobre todo buena onda”. Aunque piensan que no existen muchos espacios que cumplan con aquello.

Finalizando, nos dicen que al producir su primer disco aprendieron mucho “a los palos” y esperan volcar todo eso que aprendieron en el nuevo disco. Los planes de acá a lo que se viene son “terminar de grabar el segundo disco, presentarlo, hacer videos y tocar todo lo posible”.


Por Lucila Defferrari, Camila Lapuente y Sofia Lapuente.